Después del alta, los pacientes son evaluados de rutina a los fines de vigilar de cerca su evolución postoperatoria y recibir asesoramiento en cuanto a los cambios en su régimen alimentario, actividad física y control metabólico. (Cirugía, Medicina Interna, Nutrición). Los siguientes controles se programaran en forma más flexible, de acuerdo a la evolución del paciente, por los siguientes 18 meses, período para el cual se estima el organismo ha alcanzado un estable control metabólico y la pérdida del exceso de peso obtenida, permite conseguir una mejor condición física y mental. Estos controles aunque menos frecuentes, no dejan de ser importantes, ya que nos permitirán detectar la aparición de alguna anormalidad que requiera cambios en el régimen nutricional o tratamiento, aunque el paciente se sienta bien. Así como también ayudan a reforzar los positivos cambios en su nuevo estilo de vida. En el caso de los pacientes con banda gástrica, adicionalmente se le programarán ajustes radiológicos, en promedio cada 2 meses de acuerdo a la cantidad de alimento tolerado ( de 2 a 4 ajustes). Aquellos pacientes con tratamiento previo para diabetes, hipertensión, cardiopatía, u otros recibirán asesoramiento y ajuste de la dosificación de sus medicamentos, en la medida que estas comorbilidades vayan estabilizándose. La estrecha vigilancia del paciente por parte del equipo médico en esta etapa, y el estricto cumplimiento de las recomendaciones e indicaciones por parte del paciente, constituyen las bases del éxito de este programa.
Programa de ejercicios Mecanismo de acción (Cómo funciona la reducción de la grasa). Uno de los aspectos más importantes de todo paciente sometido a cirugía bariátrica, es la actividad física en forma de ejercicios, los cuales deberán formar parte insustituible de su nuevo estilo de vida. Esta aseveración deriva del hecho, de que durante la fase rápida de pérdida de peso, el exceso de energía acumulada en forma de grasa es preservada de manera fisiológica por el organismo, de manera que éste obtiene la energía necesaria para equilibrar su metabolismo, a partir de los compartimientos musculares. Es por esto, que en las personas que se someten solamente a estrictos regímenes dietéticos, aparecen grandes colgajos de piel y grasa, con pérdida del tono muscular y de la elasticidad de la piel. Por el contrario, el ejercicio físico comprende la utilización de los compartimientos musculares, los cuales envían señales al organismo, de que esta energía debe ser obtenida desde los depósitos de grasa, los cuales se van reduciendo progresivamente. De esta manera el músculo se tonifica y se moldea el contorno corporal, por lo que el paciente pierde peso y tallas en una forma más armónica. Se recomienda que el ejercicio físico comience mes y medio después de la operación, en un centro de entrenamiento dirigido cercano a su residencia o trabajo. El mismo debe ser progresivo, aeróbico y de bajo impacto, como las caminatas, bicicleta fija y natación; y posteriormente trote, aeróbico y máquinas, alternando con algún deporte de su preferencia. En este sentido el entrenador físico le enseñará como adecuar de forma gradual la actividad física, a los fines de evitar lesiones o sobreentrenamiento de acuerdo a la fase postoperatoria. |